domingo, 31 de marzo de 2013

EL CRISTO EN EL VORTEX


Tenía quince años cuando ví a Dios por primera vez.   Acababa de recibir mi primera “decepción amorosa” y fui a un retiro de la escuela a buscar consuelo.  Estaba convencida de que ese día terminaría mi tristeza.  Le dije a Dios con un tono claro,  firme y autoritario: “Te quiero ver”.   No tenía ninguna idea preconcebida de como Dios respondería a mi petición, así que, durante todo el retiro estuve muy alerta, pues sabía que alguna señal me serviría de respuesta. 

Sin embargo, llegó el final del retiro y no había visto a Dios.  Resignada, confesé con un dejo de humildad que no necesitaba el espectáculo que subconcientemente había deseado.   Acepté que ví a Dios durante todo el día en el hermoso espacio del Yunque al cual nos habían llevado.   Dios estaba en los árboles, las flores, el riachuelo, la brisa, en fin, con un poco de atención, realmente podía verlo por todas partes.  Agradecí secretamente no haber sido fulminada instantáneamente por mi reto a la Divinidad.  En aquellos tiempos, el Dios que conocía era capaz de eso y mucho más.  Sin embargo, no sentía ninguna culpa o remordimiento por mi petición.  Más bien, sabiendo que otros habían sido bendecidos con visiones hermosas de Dios, me sentí un tanto decepcionada conmigo misma.  No había logrado manifestar el milagro…..¿O sí?

Me senté para el devocional final al lado de uno de mis mejores amigos.  Frente a mi corría un bello riachuelo y pude notar que el sol se reflejaba suavemente sobre el agua….  De repente, el reflejo del sol comenzó a “salir” del río y venía hacía mí en forma de disco, como un círculo gigantesco de brillante Luz que se formó frente a mis ojos.  Comencé a temblar.  No me atrevía a quitar la mirada o mover mi cabeza pues estaba convencida de que si lo hacía, la visión se iría.   “Esto te lo estás imaginando: al momento que mires para otro lado,  desaparece”, me dije a mí misma, y aun así, seguía temblando de emoción.  Milagrosamente, el auto sabotaje no logró contener las lágrimas que bajaban por mis mejillas.  Hay algo en nosotros que reconoce instantáneamente a Dios y nos recuerda que hay momentos en que la mente sabotea, pero el corazón jamás lo hace.  Con todo y eso, necesitaba la validación.  Mi mente incrédula necesitaba confirmar mi poder, nuestro poder… el poder que mi alma ya sabía que tenía…. 

Fue en ese instante cuando no me quedó otra que decirle a mi amigo: “¡Mira a Dios!”.   El no lo veía.  Como no me atrevía a mover los ojos del disco de Luz, no podía decirle exactamente dónde estaba, sin embargo, su silencio fue como un bálsamo.  “¿No lo ves?  ¡Míralo ahí!”, le decía mientras señalaba sin quitar la vista de la Luz.   Ante su negación, tuve que mirarlo para señalarle.  Tuve que quitarle la mirada a la Luz para compartirla.  El no lo veía y lo más hermoso fue que eso no le impidió creerme, más aún, con su respuesta, él también se convirtió en Dios: “Diani, es sólo para ti….”  Y, efectivamente, cuando regresé la mirada, Dios aún estaba ahí…..

¿Cómo se vive una vida luego de haber visto a Dios?  Pues sencillo: igual a como si nunca lo hubieses visto.  Con días de euforia feliz, altas, bajas, momentos de mucha Fe, de poca, en fin, se vive como vivió el Cristo, quien en su momento más difícil le reclamó a Dios por haberlo abandonado.   Lo glorioso de haberlo visto, es la convicción plena y total de que esa energía que algunos llamamos Dios, Divinidad, la Fuente o como prefieras llamarle, existe.  Nadie puede quitarte entonces lo que es tuyo: Tu Dios y tu poder para manifestarlo al momento.  Sí, yo sigo viendo a Dios.  Ahora cambia de forma y se vuelve ave, ideas divinas, provisión perfecta, sonrisas y abrazos de paz, bondad y bien, consuelo y muchas otras cosas más.  Incluso, para mí, se ha convertido en un Vórtice.  Hoy, cuando dejé la resistencia a compartir esta historia y resucité a mi valentía, volví a ver a Dios.  Ahora brilla dentro de mí.  Aun cuando a veces hay oscuridad, yo sé que brilla en mí.  La invitación es a resucitar a una nueva vida en la cual tienes la certeza de invocar a Dios con absoluta confianza porque lo ves cada vez que te miras a ti mismo, a ti misma...   Tú eres la Luz que aquél día yo vi en el río.

El Cristo en el Vortex es el ejercicio de mi libre albedrío creando mi propia experiencia espiritual.  El Cristo me modela una vida de posibilidades y yo la llevo a un espacio de energía: el Vórtice.  Este espiral energético expande mi bien en todas las direcciones, tanto para mí como para los demás.  Somos libres para co crear nuestras vidas, y por ende, nuestra propia experiencia espiritual.  Nada le place más a la Divinidad que escucharte decirle: “Quiero verte” o “quiero sentirte” o más aún “quiero ser Tú”.  Hoy celebramos el poder extraordinario de un hombre que no se resistió a nada para trascenderlo todo.  Creamos como El.  Seamos como El. 
 ¡Bendiciones y Feliz Pascua de Resurrección!

 

 

domingo, 24 de marzo de 2013

ESCLAVOS MODERNOS


“Somos esclavos modernos”, sentenció cotidianamente el amigo Luis en la fila del banco.  Esta fue su respuesta a mi planteamiento: “¿A quién se le ocurriría pensar que los indios Taínos eran gente pobre?”  Ciertamente, la invitación a mirar mi propia “esclavitud”  justo en la semana en la que celebramos el que, supuestamente, la esclavitud fue abolida, no es casualidad.  La conversación con el amigo Luis fue una clara invitación a la reflexión.   Gracias Luis.

¿Esclavos modernos?  Si partimos de la premisa de que hay algo de esclavitud en nuestras vidas modernas, ¿de dónde viene? ¿Qué detiene nuestra liberación?  En el otro lado del espectro se encuentra la libertad: ¿Cómo nos liberamos hoy en día?

Confieso que lo primero que me llegó a la mente fue la vestimenta de los indios Taínos en contraste con Marshall’s y Plaza Las Américas.  Ciertamente,  muchas personas han caído esclavas del consumo excesivo, al punto de que algunos compran compulsivamente sin tener control alguno de su condición.  Algunos viven esclavizados con la idea de lo que es un estilo de vida “rico”  y con la necesidad de demostrarles a otros que lo tienen.  Algunas personas se han esclavizado en sus trabajos para costear estos estilos de vida, al punto que no se atreven a darle atención a su cuerpo enfermo en un día de trabajo y más aún, van enfermos a trabajar para cobrar un dinero adicional, que tarde o temprano, probablemente, terminarán invirtiendo en su salud.  En otros casos, la pura necesidad de sobrevivir a veces esclaviza a aquel que se sueña libre de hacer el tipo de trabajo que realmente ama hacer.  Como bien reflexionó Eduardo Galeano en su libro Patas Arriba: “Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo.  Unos no duermen con la ansiedad de tener las cosas que no tienen y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.” 

Algunas personas más débiles han caído esclavas de las adicciones.  Algunos son adictos al alcohol, las drogas, el teléfono celular, la Internet, el sexo, los fármacos,  la televisión, en fin, son esclavos de cualquier cosa que les ayude a enajenarse de un mundo que no le produce felicidad, paz o bienestar.  Quizás, de todas las esclavitudes, la más triste es la de aquéllos que escogen ser esclavos en una relación en la cual están plenamente  conscientes de que no son felices.  Puede ser una sociedad, una amistad o un matrimonio.   Es lamentable cuando en una relación pareja, las personas escogen ver lo que puede ser una comunión como una esclavitud.  En el caso de las parejas infelices que sostienen una relación tóxica o enfermiza y escogen no sanar o terminarla, en ocasiones acuerdan “flagelarse continuamente” ya sea por “los hijos”, “la condenación de la iglesia” o “el que dirán”, entre otras razones muy válidas para justificar su esclavitud.  Así siguen como almas en  pena arrastrando las cadenas, pidiendo que se dé un milagro, que muy bien pueden hacer ellos, pero se rehúsan, tal vez porque el miedo opaca la feliz oportunidad de co crear una vida nueva en una relación saludable y de libertad, ya sea con la Divinidad o con otra persona.

 En fin, al cabo de esta reflexión puedo concluir que, aun cuando logramos una liberación de la esclavitud física de los seres humanos, seguimos siendo esclavizados por nuestra mente y emociones.  Los miedos nos mantienen sumidos en una esclavitud mental.  ¿Qué nos detiene de ser libres? El miedo.  ¿Cómo apoderarnos?  Un buen comienzo es reflexionando sobre cuán importante es el concepto LIBERTAD para  cada quién.  En lo profundo de nuestro ser, aun nos sentimos impotentes frente a las situaciones que vivimos al punto tal, que el miedo nos paraliza  y nos impide tomar acción hacia la creación y manifestación de una vida libre y feliz. 

La invitación es a definir LIBERTAD de acuerdo a nuestros propios términos y emociones.  Luego, decidir si esa LIBERTAD es tan preciada, que en efecto, vale la pena luchar por ella.  El tercer paso, el plan de acción hacia una vida de paz y bien basada en el cumplimiento de nuestros más anhelados sueños.  Ninguna persona se desea así misma el mal; todos nos vemos viviendo vidas hermosas y felices.  Miremos de nuevo a los Taínos o a la cultura primitiva de tu preferencia: los Mayas, los Samurais, en fin, la cultura cuya vida te haya impactado por su sencillez y eficacia.   Evaluemos que hacía de esas vidas una vida de LIBERTAD  y comencemos de nuevo a co crear el Paraíso perdido, un paso a la vez, comenzando por ti y por mí y dejemos de esperar a que alguien venga a hacerlo por nosotros….   PAZ, LIBERTAD Y BIEN.

domingo, 10 de marzo de 2013

LOS PATRONES NUESTROS DE CADA DÍA


Durante mi más reciente taller de almas gemelas, tuve la oportunidad de compartir con un grupo extraordinario de seres poderosos, comprometidos con manifestar una relación de pareja Divina.  Hablamos de varios temas y se compartieron ejercicios muy profundos con el propósito de entender los obstáculos que nos limitan en nuestra meta de alcanzar una relación de pareja duradera y saludable.   Gracias a que los participantes de estos talleres son seres muy valientes que comparten sus experiencias, yo tengo la oportunidad maravillosa de nutrirme también, convirtiendo cada experiencia en un balanceado compartir en donde damos tanto como recibimos. 
Entre los participantes, hubo una persona que me compartió, terminado el taller, que gracias a lo que había aprendido, se había dado cuenta de que siempre, durante los años de matrimonio, había sido más pariente que pareja de la persona con la que se había casado.  Habíamos compartido la importancia de ver nuestra relación con nuestros padres y su relación entre ellos para entender nuestros patrones.  Para esta persona este ejercicio de observación era algo nuevo.  Su descubrimiento le traerá una nueva conciencia a la hora de evaluar un compromiso con su próxima pareja. 
¿Qué valiosa información recibimos de los patrones observados en el hogar?  ¿Qué nuevos patrones de comportamiento hemos creado?  ¿Estos patrones, son favorables a nuestro bienestar?  Si no es así, ¿por qué los seguimos repitiendo? 
Una buena práctica para cambiar y elevar nuestro punto vibracional con el fin de no atraer experiencias negativas a nuestro entorno es observar la información de las relaciones que ya hemos atraído hacia nosotros en el pasado.   Cuando existe un patrón consistente, ese patrón nos da información valiosa sobre nosotros mismos.  Al mirar cual es la característica que se repite en nuestras relaciones, esa información nos ayuda a sanar sabotajes interiores o si es positivo, nos ayuda a capitalizar en nuestras fortalezas para así, atraer a nuestra experiencia más oportunidades de bienestar.  Por ejemplo, conozco el caso de una mujer muy co dependiente cuyo patrón era atraer hombres maltratantes  que se aprovechaban de ella.  Cuando su relación anterior terminó debido a un accidente fatal de su pareja, en el mismo hospital se encontró a un nuevo prospecto con unas características tan disfuncionales como las que había manifestado en su relación anterior.  Sin darse el tiempo de estar a solas para re evaluar y sanar, comenzó su nueva relación y el resultado no se hizo esperar: una orden de protección. 
Cuando continuamos atrayendo relaciones maltratantes, disfuncionales, tóxicas o drenantes, cualquiera que sea el caso, es necesario hacer pausa.  Es importante aprender a estar solos con nosotros mismos, en silencio, preguntando y escuchando, para que  nuestra sabiduría superior pueda brindar las respuestas correctas.  En el caso extremo de que estos patrones hayan afectado severamente nuestra salud física, mental, emocional u espiritual, entonces es necesario pedir ayuda profesional.
Observa tu vida y tus relaciones suavemente y con bondad.  Cada una tiene información valiosa para ti, aún aquellas en las que más sufriste.   Siempre hay un ángulo de gratitud que nos permite entender, que gracias a estas personas, ya tienes pleno conocimiento de lo que no quieres en tu vida, por lo tanto, lo mejor comenzó su marcha hacia ti, cuando con determinación dijiste: “Esto no lo quiero más en mi camino.”  Ámate, bendice a los que no supieron hacerlo y suelta para que tus manos abiertas puedan recibir todo lo bueno que viene en camino para ti.  Bendiciones y Luz Divina.       

lunes, 18 de febrero de 2013

¿QUÉ HARÍA EL AMOR?


Hace un tiempo vi una película muy interesante sobre la vida del autor del libro Conversaciones con Dios, el escritor Estadounidense Neale Donald Walsch.  En la película se presenta su vida previa a convertirse en un escritor de renombre internacional.  Walsch había perdido su empleo, su casa y llegó al punto de vivir con deambulantes en un parque de su ciudad.  Poco a poco, comenzó su transformación, ya que continuamente, en su soledad hablaba con Dios.   Walsch recibió el don de clariaudiencia, y al igual que Juana de Arco, comenzó a escuchar una voz.  El identificó esta voz como Dios.  Comenzó a redactar estas conversaciones hasta que sus escritos fueron publicados y este libro se convirtió en uno de los libros de mayor venta en el mundo.

 

En una de estas conversaciones, Walsch le presenta a Dios un dilema que está viviendo y la respuesta de Dios es simple: ¿Qué haría el Amor?   Ante las situaciones que enfrentamos a menudo en nuestra vida, es importante tener guías positivas para poder resolver en bien las situaciones de reto que se nos presentan.  Por lo regular, cuando las emociones tienen el control de nuestro pensamiento la pregunta es ¿Qué haría el Ego?  ¡Ahhh!!  Pues el Ego se da un banquete culpando continuamente a los demás y nunca aceptando responsabilidad propia.   Al Ego le place hacerse la víctima para que le cojan pena.  Se llena la boca con insultos, chismes y comentarios hirientes que provocan e invitan al conflicto, en vez de buscar alternativas para sanar.  En fin, el Ego se encarga de perpetuar la cultura del odio, la intolerancia y  el yo, en un intento falso de “defenderse” de una amenaza que no existe pues todo conflicto se reduce a tu situación de insatisfacción contigo mismo.

 

Es por esto que para resolver cualquier situación desde el Amor, primero tenemos que serlo.  Ser amorosos y generosos con nuestros cuerpos y la forma en que lo cuidamos; con nuestros pensamientos y la forma en que expresamos aprecio hacia nosotros mismos.  Es vital ser amorosos en nuestra relación propia para entonces poder extender la cortesía del amor a los demás abriendo una puerta, cediendo el paso, escuchando y respondiendo en vez de reaccionar y buscando siempre hacer el bien a otros antes que buscar nuestro propio bienestar.   “¿Qué haría el Amor?”   Esta es una buena pregunta guía para contestar cualquier dilema, afrenta, conflicto y reto con los que a diario debemos vivir.  “¿Qué haría el Amor?”  es la pregunta que nos invita a frenar el impulso y tomar una respiración profunda para llevar las emociones al auto control.  “¿Qué haría el Amor?” es una buena frase para pegar en la nevera, ponerla en la pantalla de la computadora o escribirla en una tarjetita para iniciar una conversación sanadora con un ser amado.  “¿Qué haría el Amor?”  no es otra cosa que la versión humana de la pregunta: ¿Qué haría Dios?   La invitación es a responder desde el Amor para generar bienestar total en nuestras vidas, no importando el reto que se nos presente.  Verás cuanto amor recibirás inmediatamente de vuelta.  Bendiciones y Paz.

domingo, 3 de febrero de 2013

DIOS MAGICO



Las nuevas Eras son, ciertamente, como una impresionante aventura.  Algo así como Cristóbal Colón lanzándose hacia lo desconocido.  Ante la incertidumbre de transitar hacia un rumbo incierto, pero claramente abierto ante nuestros pies, tener un gurú, como Colón tenía un astrolabio para buscar su luz en medio de las estrellas, es recomendable.  Los Musulmanes usaban el astrolabio para guiarse hacia la Meca.  Tal vez, si los vendieran ahora en alguna mega/tienda con algún aditamento tecnológico añadido que nos llevara siempre por el camino correcto hacia la meta deseada, sería más fácil abrirse el paso en este mar desconocido llamado vida.  A falta de astrolabio,  benditos sean los gurus del mundo. 

Uno de mis gurus, he sido bendecida con la amistad de varios sabios en mi camino, me compartió recientemente su teoría del “Dios Mágico”.   De primera intención, me reí a carcajadas, y aclaro que para nada le estuvo malo.  Mi gurú vive convencido de que no hay tal dios, por lo tanto, su Dios es más “Lógico que Mágico”.  Según él, todo tiene una explicación lógica; si te dedicas a  buscarla, la encuentras.  Sin embargo, una de las nuevas ERAticas  modalidades personales que he asumido con la llegada de la Era Acuariana es la de no tomar nada por sentado.  Siendo así, no me quedó otra que comenzar a cuestionarme para ver si mi Dios era mágico o no. 

Otro interesante reto fue cuando otro gurú me invitó a revisar mis fundamentos.  Descubrí que requiere gran valentía cuestionar mis fundamentos, sea lo que estos sean.  Fundamentos….  Palabra que ciertamente se vuelve dilema si luego de creer ciegamente en un solo Dios decides que no debería haber tal cosa como la pluralidad de la existencia. ¿Cuántos fundamentos realmente se necesitan?   Se suponía que Dios, bien absoluto, fuese el único fundamento y que su existencia no fuese necesariamente objeto de discusión.  Eso es solo hasta que aparece el gurú del Dios Mágico y se junta en mi cabeza con el gurú ateo que dice que cuestionarse los fundamentos es saludable y es algo que debe hacerse continuamente. El gurú ateo está convencido de que no hay un Dios, pero continuamente lo está nombrando.  Casi me atrevería a apostar a que lo nombra todos los días; por lo regular para tomar su nombre en vano, pero lo nombra.   Igualmente, imagino una Divinidad inofensible y agradecida de que su hijo favorito le nombre cada día.  

Al final de la jornada, mi única convicción, aprendida de todos estos amados gurús que pululan por mis días, es que amarlo todo da un poco de trabajo.  Mirar con objetividad todos los seres, sus pensamientos y ser abiertos a amar a todos tal y como son, requiere dedicación y amorosa atención.  Y…. ¿vale la pena?  Absolutamente.  Cada ser que comparte tu vida representa una parte de ti: la luz, la oscuridad, la belleza, la duda, la fuerza, el miedo.   Todo lo que está en nuestra experiencia es creado por nosotros para ser mirado, cuestionado, admirado o desechado.   Lo que funciona se queda, lo que no, se deja a un lado.  El mejor astrolabio es el Amor y su norte es siempre la Felicidad.  Simplemente, confía y déjate guiar…… ¡Bendiciones y buen viaje!!!

 

lunes, 21 de enero de 2013

HOY LLORÉ


Hoy me dí permiso para llorar.  Ahora me doy el permiso para contarlo….. 

Hoy me desperté con tanto malestar que tuve que irme a caminar.   En el nuevo paradigma de la vida feliz, estos días ya no son bien recibidos.  No hay porque que estar tristes, ansiosos o angustiados cuando vivimos en la certeza del continuo bien.  Sin embargo, el cuerpo, a veces, aún tiene dificultad en su proceso de alcanzar mi mente y espíritu.  Bueno, pues, me lo llevo a caminar para que acelere el paso hacia el bienestar.

Aún con el bello día y el paisaje majestuoso del Río Grande de Loíza adornando mi vereda de ejercicios, quería llorar.  ¡Que pelea conmigo misma!  ¡Que obsesión ridícula con la idea de que las lágrimas son una muestra de debilidad!  Aquí yo, la EGO amazona que no da el brazo a torcer, decide que echarse a llorar en público está más que bueno, para variar.  Realmente, nadie me veía, pero es beneficioso conversar con lo Divino en voz alta para que si ha estado ocupado, pues, suelte lo que esté haciendo y nos preste atención.  ¡Ah, y se hizo la Luz!!!!!!

Luego de mi rica terapia de llanto y camino me senté en mi balcón a escuchar la brisa y al bebé de mi vecina, llorando a grito limpio.   Esa fue la luz….. 

La luz fue realizar que cuando nacemos lloramos todos, todos, todos los días y a nadie le parece extraño.  Lloramos a pulmón abierto, grito limpio y no nos importa un bledo quien nos oiga.  Lloramos a pañal “quitao’” (aún no tenemos calzones) y por lo regular, siempre recibimos lo que queremos y terminamos sintiendo bienestar.   Me comentó el sabio de Rincón que cuando lloramos es que, efectivamente, estamos naciendo de nuevo.  Yo le añado, que como hemos aprendido a comer solos y a immacularnos por cuenta propia, nuestro llanto de adultos es para llamar la atención de nuestro Padre/Madre Divino cuando por alguna ilusión incorrecta, nos sentimos solos.  Los bebés piden atención y nosotros crecemos y nos olvidamos de que es lindo que nos atiendan y en muchas ocasiones, no nos atrevemos a pedirlo o tal vez lo hacemos  y las personas nos ignoran porque no entienden lo que les estamos pidiendo.   De vez en cuando, a todos nos gusta que nos hagan gracias, que nos mimen, que nos acurruquen en el pecho de alguien y nos canten una nana. Hemos crecido, pero aún es bello sentirnos amados.  Y cuando no lo recibimos, lloramos y siempre luego de llorar, alguna caricia para el alma se susurra en nuestro entorno y la vida vuelve a su cauce de felicidad.

Llorar es justo y necesario.  Es bueno hacerlo a menudo, en vez de hacernos los más fuertes y pensar que somos menos  porque nos damos permiso para llorar.  La invitación es a soltar y sentirnos libres para llorar de nuevo como niños, a grito limpio si es necesario.  Es rico llorar aceptando que solo nosotros somos responsables de ese llanto porque ningún bebé culpa a sus padres ni a nadie porque llora.  Solo hace lo que por instinto sabe hacer y se comunica hasta que recibe su respuesta y luego dice con una sonrisa sencilla: “GRACIAS POR EL AMOR QUE ME DAS”.   Bendiciones de Paz y Bien.   

miércoles, 2 de enero de 2013

CO CREANDO A LO DIVINO


Había una vez un sabio llamado Carlos Soto.  Yo había estado pidiendo un maestro que me guiara en mi camino espiritual.   Por supuesto, siempre esperamos al sabio de las barbas blancas con la mirada profunda y las palabras pausadas.  Bueno, a mi oficina entró este “chamaco”  apenas en sus cuarenta, con mucha juventud en su energía y una gorrita de pelota que lo hacía lucir como el muñequito de los mantecados “Payco”.   Escuché el familiar susurro de mis guías cuando me dijeron al oído: “Ahí tienes tu Maestro”. 

Me les reí en su energía porque nunca veo sus caras, solo oigo sus voces.  “¿Ese nene es mi Maestro??  ¡Siiiii, claro!!”, les respondí con el tonito sarcástico y todo.  Me le quedé mirando a ese hombre y empecé a hacerle preguntas hasta que comencé a verle el “brillito”.   Ciertamente, era un maestro.  Maestro Carlos Soto hizo el Feng Shui de mi Palacio de la Paz, reubicó el cuarto de Alegría para que pudiese al fin dormir sin dificultad y me enseño el arte del Decreto.  Todos los años, el Maestro reunía en su casa a un grupo de sus amistades para hacer un ritual de “decretar” el año.  La última vez que nos comunicamos me dijo que estaba en China cumpliendo uno de sus decretos y que me contaría a su regreso… pero nunca regresó.  Mi Maestro murió en el trayecto de vuelta a casa con su más grande sueño cumplido. 

Tenemos el poder de crear la vida que queremos.  Yo aprendí de mi maestro y lo vivo a cada momento.  Mi hija ya aprendió y también decreta y manifiesta sus sueños.  Al decretar, estamos creando un mapa mental de nuestros deseos en el campo fértil de la intencionalidad.  Una vez superamos nuestros temores y nos deshacemos de las ideas que nos sabotean el éxito, esa idea/energía comienza a expandirse, porque es la Ley Universal.  Otra forma de verlo es que la respuesta a todas nuestras oraciones es SI.  Lo importante es abrir la oración/pensamiento a recibir lo que soñamos o algo mejor y soltar nuestras expectativas.   No somos responsables de cómo se manifiestan nuestros sueños.  Somos responsables de crearlos, creerlos y soltar para que giren y expandan.  Es la energía del Vórtice en su natural manifestación y todo llegará en su momento perfecto, si es nuestro mayor bien.

Tu mente crea tu experiencia de vida.  Todo lo que estás viendo frente a ti es el resultado de tus pensamientos, tanto conscientes como inconscientes.   Desarrollando tu capacidad de co crear en conjunto con la Divinidad, puedes hacer manifiesta una vida maravillosa para ti e incluso para otros.  La agenda es de servicio y nuestro mayor bien siempre redunda en bienestar para otros.  Los sueños egoístas, marcados por la envidia o creados para hacer daño, pueden manifestarse, pero no duran mucho.  Todo lo creado desde la plataforma del amor es verdaderamente eterno.

Si en años pasados has utilizado la técnica de las resoluciones de año nuevo para lograr tus metas y te ha funcionado, continúa tu práctica.  Sin embargo, si en este momento estás preparado/a  para expandir y lograr un nivel de manifestación en los tres planos, físico, mental y espiritual, entonces ha llegado el momento de decretar.  Visualiza, escribe tu sueño en tiempo presente y afirmativo y da gracias porque ya ha sido creado.  Solo resta continuar en gratitud y esperar a que se manifieste en el tiempo ideal.  Si es un sueño que requiere acción, crea un plan con pasos concretos y fechas de cumplimiento.  Esto es a lo que llamamos CO CREACION.   La alineación perfecta de la voluntad de bien de la Divinidad y nuestra voluntad de soñar y recibir todo ese bienestar que ya es nuestro por derecho de conciencia.  ¡Anda, atrévete!  Crea la vida que sueñas y apoya a otros en su camino hacia su mayor bien.   

¡Que el Nuevo Año 2013 marque el inicio de tu Nuevo Ser en absoluta conciencia de Amor, Poder y Gracia!  Todo lo demás llegará por añadidura…. ¡Bendiciones!