domingo, 6 de abril de 2014

SURFEANDO LOS MIEDOS


Desde pequeña me ha fascinado el mar.  Solía sentarme, de niña, en el puente del Caribe Hilton a hablar con el mar.  Es como si Dios y yo nos habláramos en las olas, porque literalmente, he tenido conversaciones interminables con el agua.   De joven esa pasión evolucionó al descubrir la diversión del “body surfing”.  Me encantaba ir a restregarme entre las olas en la playa que está en el Condado detrás del hotel La Concha.  La fiebre terminó un día que cogí mal una ola y literalmente me sentí como si me hubiesen tirado contra el piso.  No podía respirar porque la fuerza de la ola no me dejaba subir y me seguía revolcando sobre la arena.  Por primera vez comencé a respetar el agua.  Vi que la posibilidad de que se te rompiera el cuello como una galleta era muy real y que había que tener mucho cuidado a la hora de desafiar esa fuerza.  Técnicamente me retiré de mi vida de “surferita” hasta que llegué a un paraíso llamado Rincón. 

Ver a los surfistas profesionales es algo impresionante.  Es como estar observando un ballet acuático.  Los que practican “body surfing” son como malabaristas de circo.  Nunca había visto a alguien hacer un giro de 360 grados en el agua hasta que llegué a Rincón, y me deshacía en la orilla queriendo poder hacer lo que aquellos profesionales hacían.  Un día, al fin me armé de valor y le dije a mi mejor amigo de Rincón que estaba lista para irme al agua.  Surfista profesional, con poca o nada de paciencia para chicas principiantes, me miró con cara de “esta va a tragar agua en la orilla”.   Aún así me equipó con chapaletas, tabla profesional y me dio instrucciones básicas de supervivencia en el agua.  Llegamos a la playa y nos lanzamos.  Mi amigo estaba impresionado con mis braceadas y con el hecho de que había llegado a mar adentro, lugar donde surfean los profesionales, sin quejarme o poner cara de susto.  Me felicitó, me dejó allí para que comenzara a hacer lo mío, y ahí empezó lo bueno. 

Diferente a las tablas en las cuales la gente se sienta o en las bicicletas cuando la gente se para, no tenía ni idea de cómo parar a respirar y descansar.  Las olas me tiraban de un lado a otro y el esfuerzo de mantenerme a flote era más de lo que yo pensaba.  Comencé a sentir taquicardia y la respiración estaba comenzando a acortarse.  No quería interrumpir el disfrute de mi amigo, así que con el mismo “guille” con que entré al agua tuve que salir, y entender que hay que empezar poco a poco. 

Hoy leyendo el nuevo libro  de mi amiga Coach Lily García, al fin hice “click”.   El dolor de oído que he estado padeciendo tiene mucho que ver con la experiencia del susto de Rincón y también con la simbología en mi vida de que el mar representa mis miedos.  Por mucho tiempo soñaba con tsunamis y con mi proceso de correr aterrada hasta el momento en que, superados mis miedos a nivel consciente, me lanzaba al mar a ayudar a otros.  Lanzarme al mar es un símbolo de mi decisión de lanzarme a ser Coach y de atreverme a lanzarme como poeta.  Mi cambio de vida para dedicarme al apoderamiento  y trabajar por mi cuenta ha sido como lanzarme al mar embravecido con una tablita debajo del brazo.  Exponer mis mas íntimas emociones a través de la poesía requiere aún más valentía.   Por supuesto que habrá resistencia y por supuesto que va a explotar por algún lado de mi cuerpo.  Ahora sí puedo sanar.  Cada proceso estará acompañado de un trabajo interno profundo para enfrentar mis miedos y manejar mi nueva encomienda con la certeza y seguridad de un surfista profesional.

En conclusión;  todo lo que pueda estar ocurriendo a nivel físico en tu cuerpo tiene una correspondencia exacta con algún proceso de tu vida.  En la medida que sanas la experiencia, la alerta o disfunción física desaparece.   Conocer nuestra energía y nuestros procesos de vida son el camino a la sanación.   Aprendamos a entender el lenguaje silencioso de nuestros cuerpos y vivamos plenamente y en salud total aprendiendo a cómo sanarnos nosotros mismos como lo hacía el gran Maestro, sanador de sanadores, Jesús el Cristo.  Aún queda algo de la Cuaresma Regenerativa; seguiremos caminando en el desierto simbólico de nuestra vida, descubriéndonos, liberándonos… y de vez en cuando, conversaremos un ratito con el mar…

miércoles, 5 de marzo de 2014

40 DIAS DE PODER


El número cuarenta (40) marca el final de un proceso de viaje, de una transformación.  Los Israelitas caminaron cuarenta años por el desierto antes de llegar a la Tierra Prometida y comenzar una nueva vida.  Jesús caminó solo cuarenta días por el desierto en preparación a la transformación que le llevó a su misión de vida.  Cada año, la Cuaresma nos ofrece una oportunidad de transformación espiritual, mental y personal. 

Tradicionalmente, la Iglesia Católica celebra el comienzo de la Cuaresma con el ritual de las Cenizas, en preparación para la Semana Mayor.  Se invita a las personas a hacer un “sacrificio” para honrar el proceso de preparación.  Algunas personas escogen no beber alcohol, no fumar, no comer carne, chocolates o su comida favorita, no usar palabras “obscenas”.  En fin, las personas a través del tiempo han visto la Cuaresma como un espacio de abstinencia y/o penitencia.  Las cenizas representan el pecado del que serán redimidos luego de la Resurrección.  Mi propuesta es ver las cenizas como el residuo de lo que ya terminó, en preparación hacia comenzar lo nuevo.

En cierto momento de mi camino espiritual, escogí hacer de la Cuaresma una oportunidad de apoderamiento y profunda transformación.  El primer paso siempre ha sido escuchar.  La misa es un lugar maravilloso para escuchar hacia dónde debo dirigir mi intención espiritual, sin embargo, nada como mi corazón, hablando a través de mi intuición para entender la guía y ver claro el camino hacia la liberación. Al fin y al cabo, es de lo que se trata todo el proceso; lograr el apoderamiento sobre algún aspecto de nuestra vida con el cual no sentimos satisfacción.

Durante el año 2012, mi proceso de Cuaresma fue dedicado a la intención de manifestar el peso ideal para mi cuerpo.  Durante cuarenta días, mi enfoque principal fue a mi salud física.  Luego de activar el poder de la voluntad para lograr mantenerme constante en mis ejercicios, cree una estrategia y la puse en un lugar donde pudiese verla junto con la afirmación de poder y la meta.  Hoy, quince libras más tarde y en mi peso perfecto para mi edad y estatura, puedo dar testimonio de la fuerza que emerge cuando combinamos los procesos naturales de transformación de las tradiciones que conocemos con nuestro poder interior.  Más allá de haber alcanzado la meta, el gran logro ha sido mantenerme sin tener que hacer mayor esfuerzo.  Mi cuerpo entendió lo que habíamos creado: el peso perfecto.  Todo ha conspirado para mantenerlo, aun cuando hace un año no hago ejercicios como los hacía al principio.  Esto es genuina transformación y poder.

Conclusión: Crea tu vida.  Crea tu Cuaresma.  Crea tu propia religión.  La “religión” es el término que se usa para recordarnos que venimos a la experiencia humana, buscando continuamente re-ligarnos a lo Divino.  Desde ese lugar de poder, todo es posible.  La invitación es a que crees tus propios rituales basados en las creencias y prácticas que te funcionan a tí.  No hay que pedir permiso; no hay que pedir perdón.  Para resucitar a una nueva vida, solo hay que tomar acción. 

domingo, 16 de febrero de 2014

JULIA DE BURGOS Y LA VIDA

                    ¡Vámonos con la vida sobre la claridad!
                ¡Por aquel agujero va la muerte!                                                          
                JULIA DE BURGOS

El 17 de febrero de 1914 nace Julia Constancia Burgos García.  El barrio Santa Cruz de Carolina se convierte en el Belén en el cual la poeta comienza su aventura llamada “vida”.  Una muy corta, pero prolífera aventura.   Fueron los campos de la Carolina y las riberas del Río Grande de Loíza los testigos del capullo poético que más tarde se convertiría en nuestra más extraordinaria flor.  La sencillez de la vida Carolinense, la ternura de la campiña Puertorriqueña y la conciencia de patria, fueron calando profundamente en el alma de nuestra amada poeta. 

Su compromiso de vida se encauzó a través de su entrega al magisterio.  Su compromiso de espíritu se encauzó a través de su entrega al verso.  Cada poema de Julia de Burgos es una ventana abierta al sentimiento puro de una mujer apasionada, sensible, femenina, revolucionaria y muy adelantada a su época.  Entregó su corazón a su arte con el desprendimiento total con que se entregó a sus amores, incluyendo su río. 

La vida de Julia de Burgos se desenvuelve como un pergamino de belleza que, aún al momento de su muerte en la ciudad de Nueva York en el 1953, le da sentido a la existencia.  Julia nos sirve de espejo.  Nos miramos en su ejemplo y desde el escondrijo de donde observamos su grandeza, nos miramos a nosotros mismos.  Observamos nuestro arrojo, nuestros temores, nuestras grandes pasiones, en fin, nos miramos con curiosidad sublime, quizás preguntándonos: ¿Cómo vive Julia de Burgos en mí? ¿Cuál será mi legado?

Julia vive en mí cuando la vida me sonríe y cada milagro lo plasmo en un poema.  Julia vive en mí cuando el corazón herido me grita en agonía y los versos sanan con cataplasma de esperanza una nueva oportunidad que me canta al oído eternidad.  Julia vive en mí cuando saboreo cada onda suave que se nace en su río.  La suavidad del agua me invita a la huida; fluyendo, moviéndome, sintiéndome vida en los labios de la ribera que encauza los caminos.  El mío y el de todo aquél que se mira en el espejo azul que refleja el alma buena y pura de todos los Puertorriqueños. 

Julia vive en mí al celebrar, cien años después, el extraordinario legado de su vida poética.  La gratitud se desborda en cada momento, cada palabra, cada sonrisa y cada lágrima que he compartido en catorce años de vivir frente a su río.  Julia de Burgos es vida eterna.  Que sea la eternidad de Julia la luz que nos guíe a nuestra más sublime grandeza como pueblo.  Regalémosle este póstumo homenaje a nuestra gran poeta: regalémosle un nuevo país de pura luz….




jueves, 2 de enero de 2014

¡AHORA ES QUE ES!!!! ¿QUÉ TE DETIENE?


El inicio de un nuevo año es siempre una invitación a recomenzar. Las personas hacen reconciliaciones, resoluciones, los Vortexianos hacemos decretos; en fin, es un momento ideal para nuevos comienzos. Luego de la energía de cierre de diciembre, comenzamos con un impulso fresco y nuevas iniciativas para mover nuestras vidas en una creativa dirección. Nuestra naturaleza es cíclica y regenerativa, por lo tanto, de la misma manera en que la naturaleza lleva a cabo sus procesos, los seres humanos debemos fluir naturalmente con la forma en que el universo se manifiesta. 

Conocer los misterios de eso que llamamos el universo es parte de nuestro proceso de empoderamiento. Entender el movimiento natural de los ciclos y descifrar la simbología de lo que Coelho llama el “alma del mundo” nos facilita la oportunidad de utilizar sabiamente la energía a nuestro favor. Hay momentos de sembrar y otros de recoger.  Hay tiempo para la acción y otros de pausa en los cuales nos preparamos para cuando la energía restablezca su ritmo podamos capitalizar en los procesos. Nuestros ancestros indígenas, al igual que los ancestros de todo el mundo, conocían la importancia de actuar al unísono con los ritmos del planeta. Nuestra conexión a la tecnología nos ha llevado a una profunda desconexión de nuestra intuición.  En el 2014 es tiempo de regresar a casa.

El año 2014 llega con una fuerte tendencia al cambio. El número siete (7), que se duplica este año, nos recuerda que experimentaremos un año altamente espiritual y místico.  Por su naturaleza, veremos muchos cambios ocurriendo en nuestras vidas. Cada cambio es una lección que avanza nuestra alma y conciencia hacia un lugar de apoderamiento superior.  Desde este espacio, nuestra capacidad de manifestar nuestros sueños y deseos se agudiza. Si estamos abiertos hasta el punto de provocar los cambios nosotros mismos, en vez de resistirlos, las oportunidades de que algo mejor llegue se multiplican significativamente.  Sin embargo, esto requiere gran valentía y determinación.  Igualmente es necesario que confiemos positivamente en que cada vez que tomamos el control de los cambios en nuestras vidas estamos acelerando un mayor bien, que aún no ha podido manifestarse porque nos aferramos desesperadamente a las cosas que nos son conocidas debido al pensamiento negativo de que no puede llegarnos nada mejor.  Si al mirar las situaciones de nuestras vidas que ya no nos producen bienestar nos resistimos a hacer cambios, entonces acrecentamos dolor y sufrimiento.

Debemos encontrar la valentía de manejar el contraste que produce un empleo que no nos hace feliz o una pareja a la cual hace mucho le perdimos el amor y el respeto. Hay que mirar nuestros cuerpos y salud y dejar de ignorar el hecho de que hace tiempo nos habla de ajustes en la dieta, ejercicio, mamografías, consumo de agua y siestas, entre otras cosas. Debemos comenzar a escuchar nuestra propia alma a través de nuestra intuición y tomar pasos efectivos en el camino de manifestar una vida feliz.  Pero para que esto ocurra hay que dejar ir, felizmente y con gratitud, todo lo que ya no nos funciona. ¿Qué te detiene?  2014 va a traer grandes cambios así lo aceptemos o no; es inevitable.  El disfrute del proceso de fluir con esta ola y tener control es opcional. Tu poder depende de tu voluntad de tomar decisiones.  No hagamos más resoluciones; resolvamos vivir la mejor vida que sea posible y demos pasos firmes en el camino divino de nuestro mayor bienestar.  ¡Feliz año 2014!  Que cada día de este año te sorprenda con el regalo de ver tu mejor vida desenvolviéndose mágicamente frente a ti.    


martes, 24 de diciembre de 2013

¡FELIZ DIVINIDAD!!!!


Escribo el título y le pregunto: “¿Por dónde quieres que comience a narrar nuestra historia de amor?  Una lágrima se desliza suave… me recuerda todas las otras que compartimos juntos… La paz de mi ser es nuestra unidad y la certeza de que me llevas de la mano me recuerda tu amor…
Divino Amor…

¿Por dónde empieza nuestra historia?  La respuesta es silencio porque no hay principio ni final; la eternidad no se mide así.  No empezamos nunca y jamás habrá final.  Sin embargo, quiero escribir de nuestros momentos.  Contémosle a todos de las veces en que te vuelves arcoíris para mí o me cantas una canción en mi balcón con la voz de una reinita...  Permíteme compartir las veces que me susurras ideas y consuelo al oído.  Dame la oportunidad de decirles que tú y yo co creamos universos, grandes y pequeños y que cuando tengo mucho miedo, siempre llegas y me abrazas y me recuerdas, con un “sana curita” de luz, que todo, todo, está perfectamente bien. 
Quiero contarles de cuando te luces y me regalas espectaculares sincronías, visiones y milagros; de cuando respondes mis oraciones al momento y me “dices” con una risita medio burlona:  “Estás en el Vortex…”.  Déjame comentar de las veces que me hablas con la voz de los que me aman;  de cómo me abrazas con los brazos de gente extraña a la que ayudo a sanar y de cómo luego me ponen tu amor en las manos como los reyes pusieron oro, mirra e incienso en los pies del niño…
Permíteme el privilegio de confesar que eres la musa de mis más bellos poemas y el color azul de los ojos de mi amado que se confunden con ese océano en el que tú y yo por siempre hemos sido UNO.  Quiero que todos sepan que te amo tanto que no temo jamás decir que yo soy tú y tú eres yo, aún cuando los que temen me apedreen con sus miradas.  Ya muchas veces he muerto por ti y sé que felizmente moriré mil veces más hasta que al fin, entienda por completo eso que se llama AMOR y entonces nuestra eternidad tendrá un solo nombre:  DIANIDIOS.
Gracias por nuestro romance eterno…  Dame el privilegio de seguir siendo tú para quien lo necesite, agradezco me lo permitas.  Déjame contarles, por favor, para que la nuestra sea la más bella historia de amor:  mía y de todos, y que el AMOR se convierta en nuestra única y más feliz verdad…  ¡FELIZ, FELIZ, FELIZ DIVINIDAD!!!!!

lunes, 18 de noviembre de 2013

CUANDO LAS FAMILIAS AMAN "RARO"


Recientemente tuve la oportunidad extraordinaria de escuchar a una reconocida Coach de Vida y escritora compartir sabiduría en una divina charla sobre cómo evitar el sufrimiento.   Aprendí sobre lo que son las aversiones y las ignorancias, que según la filosofía Budista, son causantes de gran parte del sufrimiento de los seres humanos.   La Coach confesó públicamente que podría casi con toda certeza asegurar que ninguno de sus hermanos ha leído alguno de sus libros.   Acto seguido compartía, que según ella, la gran mayoría de las familias en Puerto Rico podrían ser catalogadas como “disfuncionales”.   Inevitablemente, la invitación a mirar a los míos llegó a la puerta….

Sin embargo el bienestar no se manifestó hasta que escuché a una reconocida escritora y catedrática de nuestro país confesar públicamente, que es hija de un pastor de una denominación particular y que aún con lo reconocida y galardonada que ha sido su fructífera carrera como escritora, su padre se refiere a ella como “la hija del diablo”.    Esto me llegó al alma.  Ciertamente, aunque lo compartía con toda la naturalidad del mundo, y porque lo dijo en público me aventuro a compartirlo con ustedes, yo podía sentir su dolor.  Ningún hijo viene al mundo para ser rechazado, ignorado o maltratado.  ¡Ninguno!  Sin importar la edad que tenga, todos los hijos e hijas del mundo vienen para ser amados, protegidos, apreciados y reconocidos por sus logros.  

Confieso que el escuchar estas dos confidencias me conmovió.  Hay que ser muy valiente en esta vida para admitir que vivimos situaciones como estas, pero de estas confesiones, aprendemos todos.  Al momento, pude ver mis propias situaciones de reto familiar, y como es mi costumbre, mirarme hacia adentro para aceptar la responsabilidad de la realidad que estoy manifestando afuera.  Al reflexionar, primero reconozco que mi familia me ofrece un magnífico espacio de crecimiento espiritual, y segundo, logré entender, que al ver lo que otros han vivido, mi familia, que en ocasiones he catalogado como “LA MAS DISFUNCIONAL DE TODAS”, realmente es una bendición.  Por supuesto, los míos no leen mis reflexiones, sin embargo, me han apoyado en mis talleres. Para mi, eso vale mucho.  Reconozco que he sido avalada por padres, que aunque en ocasiones no han entendido mis pasiones e inquietudes, han hecho lo mejor que han podido para apoyarme.  Sus sabotajes a mis sueños no son falta de amor hacia mí; es la proyección de sus propios miedos en su deseo profundo de que mi vida sea infinitamente mejor que la que ellos vivieron.   Escojo en mi libertad, no tomar nada personal y ver nuestros procesos de vida como procesos del alma.

La pregunta entonces sería: ¿Y cómo manejamos a una familia que ama “raro”?  Lo primero es movernos a la gratitud reconociendo y agradeciendo las cosas que sí hacen bien.   Por ejemplo, un progenitor con una condición de alcoholismo que está en la casa, al menos está presente, versus el progenitor que abandonó a los suyos.  El ejercicio de la gratitud no cura necesariamente el alcoholismo, sin embargo, redirige la energía lejos del juicio y el miedo hacia el bienestar.   Aclaro que no avalo mantener situaciones destructivas en nuestras familias.  Sin embargo, mientras más nos quejamos, criticamos y atacamos, más perpetuamos la situación.  El ejercicio del reconocimiento desde la gratitud es precisamente para no seguir siendo parte de lo que no funciona.  Cuando apreciamos, podemos quizás reconocer que los ejemplos negativos, si no se imitan, nos llevan a ser mejores seres humanos.  Este reenmarque positivo contribuye al bienestar.  Por otro lado, si la disfunción del hogar es tan extrema que provoca serios daños físicos, mentales, emocionales y/o espirituales es importante buscar ayuda profesional.  Hay que tener la valentía que tuvieron estas dos mujeres que ví exponiendo su situación familiar y, luego de reconocer, pedir ayuda. 

¿Cómo sabemos si nuestra familia es funcional o no?  Un buen comienzo es observar cómo nos sentimos cuando estamos junto a ellos.   ¿Sentimos paz, alegría, tranquilidad?  Entonces esto es un buen indicador.  Si se acercan las fiestas de Navidad y el solo pensamiento de tener que estar cerca de los suyos te causa ansiedad, tristeza o enojo, entonces hay que comenzar a tomar acción.  Otra forma de reconocimiento es ver la vida que nos hemos creado.  El entorno familiar ofreció el primer modelo de cómo crear una vida para sí.  Si tu vida rebosa en salud, relaciones amorosas, amistades, libertad financiera, reconocimiento de logros y disfrute en general, eso es un gran indicador de que tu familia ofreció un modelaje adecuado.  Si por el contrario, sientes que aún cuando luchas grandemente por manifestar prosperidad, abundancia, salud y bienestar en general, estas parecen evadirte, entonces, además de observar las creencias personales, es recomendable buscar adentro un proceso de sabotaje subconsciente.  ¿Alguna vez escuchaste en tu casa cosas tales como: “Tu no sirves para nada” , “Tu eres malo/a”, “Ay, mira cállate la boca.  A nadie le interesa tu opinión”?   Si  premisas como estas aún no han sido reconocidas o sanadas, las mismas continuarán saboteando tu vida feliz desde el espacio del subconsciente. 

La invitación es a que en esta Navidad te regales amor propio.  Evalúa, reconoce y acepta, si es que te sientes identificado/a con algo en esta reflexión.  Perdona a tus padres, hermanos/as, hijos/as y parejas.  Hacen lo mejor que pueden.  Recuerda que PERDÓN y RECONCILIACIÓN son cosas diferentes.  Para reconciliar es necesario negociar nuevos acuerdos.  Finalmente, deja ir a quien no esté dispuesto a tratarte con el amor y respeto que te mereces.  Cuando estas personas reflexionen y reconozcan que deben cambiar para tenerte en sus vidas la transformación será inevitable y volverán al feliz encuentro.  Como bien dice el libro; el amor nunca deja de ser.  Lo que no sea amor… serenamente, déjalo libre.  

domingo, 10 de noviembre de 2013

ENTRE BUDAS Y MANDALAS


Ciertamente, cada día me convenzo aún más de que los seres humanos creamos nuestras vidas a través de la actividad de nuestro pensamiento con la extraordinaria contribución de la Ley de Atracción.  Hace unos cuantos años atrás tuve la oportunidad de ver a los Monjes del Tibet confeccionando un Mandala en el Centro de Bellas Artes.   Los monjes habían llegado a nuestras costas gracias a la maravillosa iniciativa de nuestro artista y pacifista nacional, Danny Rivera. 
 

Recuerdo que me fascinaron las formas, los colores y la extraordinaria dedicación y paciencia que los monjes mostraban durante la  confección de la pieza.  Me senté como una chiquilla a mirarlos y tal vez los fijé en mi mente de forma tal que el Mandala pasó a formar parte de mí.  Esta pieza, que tiene varios significados a nivel simbólico, nos presenta entre ellos un mapa para apoyarnos en el camino hacia nuestra iluminación personal.   Aparenta ser que entré en el camino de forma tal, que más adelante plasmé este significado en mi propio Mandala, la Galería de los Gigantes, a través de las manos del artista y amigo Antonio González-Walker.  En su pieza comisionada para el museo, helixSER, Antonio incorpora Mandalas a la pieza.  Hoy comprendo que cada uno de esos Gigantes que son reconocidos por su contribución a nuestro país, era un ser iluminado….   
 

Durante este magnífico fin de semana en el que fungí como conferenciante, intérprete de los monjes del Tibet y “abrazadora” oficial de infinidad de gente bella que vinieron a traer su paz y a recibir la nuestra, descubrí algo magistral:  el Mandala es el camino del Amor.  El Mandala es el camino del amor que puede reconocer la belleza de otras culturas.  El Mandala tiene en sí mismo los colores de la diversidad que hace espectacular el mundo en el que vivimos.  El Mandala está perfectamente interconectado como estamos todos interconectados cuando reconocemos que, al igual que la arena compone esta pieza, todos somos parte de una misma esencia.  

 
En el Mandala está el camino del perdón y la reconciliación.  Descubrí que hay mucha gente que está sintiendo dolor y que hay muchos más dispuestos a compartir su bella energía de sanación con los que duelen.   Descubrí que es posible abrir espacios de comunion dónde la gente pasa un día entero feliz, sonriendo, compartiendo, aprendiendo y celebrando la vida, aunque no se conozcan...   Descubrí que tengo más Amor en mi corazón y en mi vida de lo que imaginaba.  Yo Soy un Mandala.   No hay separación alguna entre eso que es amor, compasión y belleza en mi ser.  Gracias Danny Rivera, por haberme escogido para tan magistral y sagrada encomienda. 

El honor y el amor son indescriptibles….Gracias Buda…Gracias Dios….